Una noche sin luna ni estrellas
Saber que cuento contigo mamita IRMA me basta y me sobra para enfrentar todos los retos que en mi corto recorrido por este camino que es la vida se me pueden presentar.
Tengo la completa seguridad que ninguna persona humana puede vivir sin sueños, sin metas y sin logros personales. Porque es nuestra propia naturaleza humana que nos lleva a trazarnos metas de corto mediano y largo plazo, si hacemos un poco de historia de la evolución humana recordaremos que incluso los primeros homo sapiens sapiens se trazaron entre otras cosa utilizar sus manos para crear herramientas de trabajo, lo cual trajo como resultados los mejores logros como mejorar su alimentación, mejorar la caza y la pesca; formando as las primeras familias, que luego serían las primeras sociedades para pasar a ser grandes comunidades. Todo comenzó con una idea aceptada y trabajada.
Mi base es precisamente eso la historia; quien me enseño que nadie puede pensar en el futuro si no conoce el pasado y no comprende el presente. Y confiada en eso puedo decir que cada persona humana, vive feliz si obtiene un logro y lo recuerda cuando lo hace falta, al mismo tiempo se traza nuevas metas, quienes alimentaran sus sueños de alcanzar otro triunfo personal, lo cual ara que se sienta tan contento que sentirá coger las estrellas con sus manos, ya que el reconocimiento de los logros son como caramelos dulces y no te cansas de tenerlos.
Sucede que cada persona humana no puede vivir aisladamente, necesariamente tiene que vivir con su familia, quien como ya lo dije pertenece a una sociedad y ésta a una comunidad así sucesivamente, es precisamente en el núcleo familiar en el cual cada persona humana hace nacer una meta, hace florecer un sueño, que es como una semillita que esta dormidita hasta que se muestra y la familia apoya, motiva e incentiva a continuar con la meta ya trazada. Fuera de la familia está la sociedad en la cual se encuentran a personas humanas maravillosas quienes con el tiempo logran ser parte de tu círculo de amistad.
Tengamos presente que es precisamente la familia y los amigos quienes nos darán el respaldo que se requiere en el momento y el lugar en el que se les necesita. Lo cual ara que cada persona humana forme lazos de vida, de amor de respeto y de entrega mutua.
Suele suceder que las personas humanas tenemos tanto amor para dar que a veces ese amor no nos permite aceptar la partida de quien amamos, partida que nos puede doler en el alma, que nos deja sin aliento y sin ganas de vivir. En la vida de cada persona humana llega un momento en el en el cual se pierde a algún ser amado sea porque papa Dios decidió llevárselo con él o porque aquella persona a quien amamos decidió amar a otra persona humana más que a nosotros. Sea como sea el hecho es que ya no contaremos con aquellas personas con quien compartimos sueños y metas, esperanzas y penas. Cuando eso pasa en la vida de cada persona humana; es como una noche sin luna ni estrellas, una noche nublada y apunto de llover, bajo la cual no puedes moverte porque si lo haces sin luz te pierdes o caes y te provocas una herida mayor.
Por el dolor de la partida de quien amamos dejamos que pena y las lágrimas no nos dejen ver lo mejor que nos está pasando, porque como recordamos las personas humanas no somos islas , por lo tanto si una persona se fue el resto aún está ahí, es más mientras te quedabas en tu cama llorando y creyendo que el mundo se te acababa habían personas que lloraban contigo porque tu dolor les dolía, al mismo tiempo pedían a DIOS te ayude a superar lo que te está pasando porque comprendieron que, tú, más que a los amigos y a la familia necesitas a DIOS. La amistad y la familia son los amores más grandes puros y sinceros, que no te dejaran caer en los brazos de la tristeza y la melancolía al contrario te recordaran tus logros, te incentivaran en tus nuevas metas te motivaran a continuar y en algún momento serás tu quien le recuerde que tu amor es para cada uno de ellos.
Recordatorio:
Después de una noche nublada sin luna ni estrellas llega el día; la noche ni la pena es eterna; sobre todo no mata. Además Papa DIOS nunca nos dará una carga que no podamos cargar; Él nos conoce, nos ama y cuida.
De Yayaris