La Redacción en el Arte de Vivir

Publicado en por Anggelus Nero

El escritorio en frente. Estar de pie y en la mano derecha un vaso de café frío -los prefiero así. A la distancia que me encuentro puedo ver el viejo libro que me inspira, sonrío y digo: ¿Qué puedo redactar hoy? No se me ocurre nada...

Si me acerco un poco más, veo que al lado reposa impaciente el lapicero que me acompañó durante tres largos años, el oficio no paga bien como para comprarme una pluma de ésas caras, aún la fama está distante de mí. Sin embargo, ahí está; reposa sobre un papel blanco, victorioso frente a otras hojas que sintieron su gloriosa punta. Herramientas infaltables en el arte de ecribiri y dejar trazos de grafías con significado puro, que logran llegar incluso más allá de su función normal: Dejan el reflejo mental intangible sobre el papel en notas que hacen tangible el pensamiento.

La vida de un redactor no siempre empieza con el café en mano. Muchos somos victimados por el destino, lo que ha distraído nuestra mente y nos ha hecho olvidar  nuestro nato talento por escribir. Somos críticos pensadores pero no tenemos fama porque carecimos de esa educación auspiciosa que otros tuvieron. Nuestro bolígrafo empieza en un lapiz que sacamos punta con una rústica hoja de un Llilet. Los talentos son quienes sufrimos, los jóvenes con dones no son bien cuidados en este mundo y pero aún que andamos desorientados, nadie se fijaría en nosotros. Quizás, de entre los talentosos, sin dudar, los más olvidados somos los redactores: La gente lee poco o se fija poco en el ingenioso resultado del movimiento de la mano al presionar el bolígrafo sobre el papel.

Se llora primero cuando descubres tu talento oculto. Lloro de luto porque sabes que no comerás en el futuro. Ensayar constantemente una redacción, adecuar tus términos a un lenguaje estandard que luego tendrá que ser un lenguaje super estandard, es sin lugar a dudas, el camino más pedregoso y passaporte a la anemia. El no tener auspicio agrava la condena. Quien no se de cuenta pierde, los talentos se desarrollan para ser competitivos; el talento de redacción es el que poquísimo dinero aporta para sí mismo en un principio. Horas leyendo, conociendo y entendiendo. Practicando caligrafía pues no siempre tendrás un computador - y está de más si recuerdas que no tienes dinero. En un camino así donde empiezas aprendiz ¿Cómo se puede vivir? Ser redactor no paga la universidad, a no ser que cuentes con alguien que te pueda auspiciar, el camino es doloroso y lleno de hambruna. Y en un camino difícil se conoce al talento.

No todos poseen voluntad o los atributos para triunfar. Pero te digo, no importa si te esfuerzas poco o mucho, no son los juegos olímpicos ganas medallas por tu esfuerzo. No esperes hacerte millonario gracias a tus redacciones. No romperás un record, no te pagarán por un texto por más bien elaborado que esté. Si somos concientes, el viaje a desarrollar nuestro talento lo iniciamos sin dinero, lo viviremos a las justas y lo moriremos en la pobreza porque el arte no paga. Y encima somos hombres que habremos perdido nuestra identidad por escribir sobre otras identidades; describir, narrar, exponer y ensayar, argumentando en lira o prosa con perspectivas que se alejan de lo que somos o de lo que realmente hubieramos querido ser. Pero vivimos haciendo de la letra, estética; y, de la estética, letra. Si muchas artes son bienvenidas, el redactar es enriquecida por quienes son bendecidos por su don innato, a su vez que son puestos en rincones con panes duros y agua de caño.

En realidad, seremos lo que queremos ser: Gente olvidada. Nuestros poemas no serán leidos, nuestras narraciones talvez no sean compradas por cantidades. Si algún cuento o ensayo gana un premio, este no pasará a la televisión cmo lo hacen las modelos.

Mas seguiremos ejerciendo el amor entre la mano, el bolígrafo y el papel. Porque no se trata de escribir por escribir, para terminar una redacción, luego no tener el bus para por ello. Se trata del llamado interno del alma que hace despertar a la dormitada consciencia diciéndole que no se puede huir de lo que realmente se es. Nacemos sufriendo y vivimos para sufrir, eso no va cambiar. Solo que no se puede vivir negando la identidad de nuestro espíritu. Es el arte de vivir quien te motiva desde el interior a reconocer y ser lo que llevas dentro.

No hay camino mal vivido, sino camino mal transitado; no hay sueño sin sentido, sino gente que le quita sentido a los sueños, no hay talento que no se pueda desarrollar, mas hay quienes que por dejarlo tardan en desarrollarlo. Los redactores, al mismo tiempo que tardamos en aceptar nuestro don, también demoramos en hacerlo calificado y listo para ganar... y lo más gracioso que nunca se obtienen buenas rentas.

Así es como pienso mientras camino hacia mi ya viejo pasado de moda escritorio. Pude comprarme uno aquellos pequeños y guárdables aparatos electrónicos modernos, solo una vez pude de 25 años. En el arte de vivir no cuentan épocas, más bien emociones: Dejar de redactar no puedo, no morir por redactar no debo.

Publicidad

Etiquetado en Notas

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post