La Venganza por Internet

Publicado en por Anggelus Nero

Todos reconocemos a ciencia cierta que es fácil hacer daño a las personas, ya sean las que más queremos y las que nunca hemos querido, a tal punto de inclusive pensar en utilizar cualquier estrategia con la intención de secar nuestra abundancia de rencores y calmar nuestro odio, un sentimiento negativo que puede durar poco tiempo, pero que llega a generar un daño profundo duradero y, en algunos casos, que perdura toda la vida. Así es como vale imaginarnos qué es lo que pasaría si tenemos una pistola de largo alcance en la mano, al igual que preoInternet_imag.jpgcuparnos muchísimo en que consecuencias, graves o no, podrían traer el uso de medios masivos de comunicación para calmar nuestra ira repentina hacia una persona, sea esta culpable o no de nuestro enojo, desgracia o tristeza.

 

Solo reconozcamos lo fácil que es desacreditar a una persona delante de sus amigos. ¿Te parece conocido? Una tendencia que la mayoría tomamos como forma de “castigar” a nuestro agresor. Nos damos cuenta al poco que no estamos haciendo bien nuestro trabajo y buscamos otro medio. En eso nos encontramos con los medios de comunicación masiva: El internet. Y vemos que el internet puede llegar hasta los familiares, amigos, jefes, ex-novias, trampas, amarres… tentadora oferta para nuestra mayor intención de destruir a quien antes ya nos destruyó.

 

Esta nueva forma de vengarse se esta poniendo de moda. En un artículo del The Wall Street Journal en español, lo llaman: “La Webganza. El artículo salió el domingo 20 de diciembre de este 2009 con el título “El Lado Oscuro de la Webganza” por Elizabeth Bernstein. En el artículo encontramos el siguiente caso: “Renee Holder se sintió desolada. Hace varios años, Holder descubrió que decenas de sus amigos de MySpace habían recibido un email anónimo que la describía como una mujerzuela y una rompehogares; durante semanas trató de combatir las acusaciones, que según ella provenían de la ex novia de su nueva pareja. Metódicamente, escribió a la iracada una de las personas que habían recibido el mensaje y les explicó que no había empezado a salir con su novio hasta meses después de que éste hubiera roto con su ex. Pero el daño ya estaba hecho. Algunos familiares la llamaron y cuestionaron su moralidad. Compañeros de trabajo cuchicheaban sobre ella a sus espaldas. Varios amigos dejaron de hablarle. Tardé mucho más en reparar el daño hecho que lo que tardó esa mujer en crearlo, dice Holder. En cuestión de minutos, esparció un rumor por todo el mundo, finalizó”.

 

Otra parte del artículo indica: “Gracias a Internet, la venganza (llamémosla la "Webganza") es más fácil y corrosiva que nunca. Y también es mucho más común. Internet permite ser impulsivo y anónimo. Requiere un esfuerzo mínimo. Uno puede arruinar la vida de otra persona sin moverse del sofá mientras ve televisión. Es perfecto para la humillación pública, dice Jacquelyn Eschbach, una editora en una universidad de Filadelfia. Eschbach sabe de lo que está hablando. Cuando se enteró en marzo de que su marido le estaba siendo infiel, ingresó a su cuenta de Facebook, anuló todos sus filtros de privacidad y creó una nueva actualización de estatus que decía: me voy a vivir a casa de mi madre porque mi esposa me descubrió engañándola con una mujer de mi trabajo. Casi de inmediato los amigos de su marido empezaron a enviar preguntas, que Eschbach contestó haciéndose pasar por la tristezaél. Identificó a la otra mujer y explicó que la aventura ya tenía cuatro años de duración. Una hora después, ya había 55 comentarios de familiares y amigos en la página de Facebook de su marido. Algunos preguntaban si las actualizaciones eran ciertas. Otras, incluyendo sus hermanas, le criticaron con vehemencia”.

 

Enfatizamos en la siguiente pregunta: ¿Por qué muchos no somos lo suficientemente maduros como para no caer en la tentación de la venganza por Internet? La respuesta es que Internet nos convierte en una mafia. Sabemos que una mafia puede hacer cosas socialmente inaceptables que no haría en otras circunstancias. Los psicólogos hasta tienen un término para ello: "el efecto deshinibidor de Internet". Este término lo dividen en dos categorías: la "desinhibición benigna" (decir algo privado que no habría compartido con mucha gente si no fuera por Internet) y la "desinhibición tóxica" (que incluye muestras de mala educación, enfado, críticas u odio).

 

De esta manera aprendemos un nuevo problemasocial. Debemos tener mucho cuidado, tomar un respiro profundo, muy, muy profundo. No utilicemos medios para devolverle al otro el favor de herirnos, cálmese, no sea que reciba doble sufrimiento en el futuro. Piénselo, a veces no necesitamos la fuerza, sino la paciencita, el autocontrol y la prudencia.

 

Vea el artículo original en:

The wall street journal/ http://online.wsj.com/article/SB126073091367789643.html

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