Sin lugar a dudas esa es una gran hazaña. “Chino Bravo” lo título porque poquísimos cirujanos se atreverían a realizar una operación altamente riesgosa como la de extirpar un tumor maligno retirando del cuerpo del paciente el órgano dañado y su funcionamiento para su tratamiento y luego volviéndolo a colocar. ¿No lo creen? Ahí esta la foto del Cirujano, El Dr. Tomoaki Kato. Esta noticia forma parte de un artículo publicado el domingo 20 de diciembre del año 2009, en el portal del The New York Times con el título “At the New York Hospital, 43 hours to remove a Cancerous Tumor” “En Hospital de New York tardan 43 horas para remover tumor canceroso”.
Según el prestigioso diario neoyorquino, el Dr. Kato es un cirujano experto en resección ex vivo, un tipo de cirugías donde retiras del cuerpo del paciente el órgano afectado para eliminar tumores que no pueden ser tratados de otra manera (para mayor información visitar http://www.em-consulte.com/es/article/214482). Este tipo de operaciones son consideradas de alto riesgo, con procedimientos de agotadoras maratones quirúrgicas que pueden fácilmente tomar 30 horas o más y que implican una docena de cirujanos y anestesiólogos. Su costo puede llegar a ser más de los $300.000. El paciente que recibió este tipo de intervención quirúrgica se llama Robert Collison, de 59 años, que vive cerca de Milwaukee. El Sr. Collison tenía un liposarcoma poco común de tumor que surge de las células de grasa. El tumor llegó a crecer hasta el tamaño de una pelota de fútbol y seguía creciendo. Los médicos de Milwaukee dijeron que el tumor era inoperable, pero el Dr. Tomoaki kato indicó que la operación era necesaria “Si no lo hace, el paciente no tendrá la oportunidad de vivir”, mencionó. En el artículo mencionan: “El Dr. Kato, de 46 años, estudio medicina en la Universidad de Osaka en Japón y
luego pasó 12 años en Miami antes de ir a Colombia en 2008 como profesor de cirugía y director de quirúrgicas para el transplante de hígado y gastrointestinales; ha sido el cirujano principal en cerca de 16 operaciones de ex vivo y colaboró en una media docena más, algunos en la Universidad de Miami”. Con ese recorte, nos queda claro que debemos asumir retos concretos pensando en el nivel de nuestros sólidos conocimientos y en lo valientes y capaces que podemos ser.
Sin embargo, a todos nos gusta el desafío y disfrutamos con ello. Con una sesión iniciada a las 10 a.m. siendo difícil al principio, el Dr. Kato empezaba su dura labor de médico. El artículo señala “la operación avanzaba a través de un día y una noche y luego otro día, enfermeros y cirujanos agotados giran dentro y fuera de la sala de operaciones; el Dr. Kato, tranquilo y de voz suave, rara vez se salió de la habitación y junto a su asistente, Evelina Badalov, siguió trabajando, centrado, con paciencia y resistencia. Los tratamientos fallidos con radiación hicieron requerir de horas y horas de disección delicada solo a los órganos y tejidos libres para que los cirujanos puedan trabajar en ellas, ya que había tejido cicatrizal pegado; además, el tumor había empujado abultando los órganos y los vasos sanguíneso distorsionando el camino hacia ellos. El lado derecho del hígado del Sr. Collison fue aplastado plana. Se tuvo que hurgar en el vientre del paciente en busca de las venas que normalmente podría haber encontrado “con los ojos cerrados”. Una cierta cantidad de tierra tuvo que ser cedido al tumor, porque tenía un dominio absoluto sobre las partes del estómago, los intestinos y el páncreas. Cada uno de esos órganos tenían que ser cortados en dos, por lo
que las partes sanas quedarían con el Sr. Collison mientras que las partes entrelazadas, incluyendo el estómago, se tomarán con el tumor. Varios vasos sanguíneso también habían sido capturados por el tumor y tendrían que ser reemplazados. El Dr. Kato tuvo que reconstruir partes de dos venas principales con Gore-Tex y los tubos de sustituir a otro con la vena yugular interna del cuello del Sr. Collison. Aquí tenemos la imagen del Dr. Kato después de la operación. Luce cansado pero satisfecho de haber conseguido triunfar en su trabajo, después de horas pasadas en la sala de cirugía. Al final, todo esfuerzo tiene su recompensa, aunque no la recibamos propiamente desde el lugar donde realizamos el esfuerzo. Que nunca falten profesional de riesgo en el sector Salud.
Vea el artículo original: At the New York Hospital, 43 hours to remove a Cancerous Tumor
The New York Times... http://www.nytimes.com/2009/12/15/health/15surg.html?_r=1&ref=science